Hay días que se viven… y días que se sienten profundamente. El pasado 10 de marzo, en Grupo Mora tuvimos la suerte de formar parte de una de esas experiencias que permanecen en la memoria y en el corazón.
María Mora, directora general de Grupo Mora, Carolina Martín, directora de Personas y Cultura Corporativa, la Doctora Lunarcita, de la Fundación Theodora, y Mario García, de Think and Action, visitaron el Hospital de Alzira con una misión muy especial: entregar pijamas personalizados a los niños y niñas ingresados en la planta de pediatría.
Detrás de cada pijama había mucho más que un diseño. Había ilusión, sensibilidad y propósito. Estas prendas fueron creadas previamente por participantes de la Escuela de Liderazgo, dentro de una actividad pensada para trabajar un liderazgo más humano, responsable y comprometido con las personas. Porque liderar también es esto: poner nuestras ideas, nuestro tiempo y nuestro corazón al servicio de quienes más lo necesitan.
Durante la visita, habitación por habitación, se vivieron momentos difíciles de olvidar. La llegada de la Doctora Lunarcita llenó cada estancia de sonrisas, sorpresa, música, cercanía y ternura. Por unos instantes, el hospital se transformó en un espacio de juego, emoción y esperanza. Y eso, cuando hablamos de niños y niñas hospitalizados, tiene un valor inmenso.
En Grupo Mora creemos firmemente que nuestros valores deben ir más allá de nuestras empresas. La colaboración, la empatía y el compromiso social forman parte de nuestra manera de entender quiénes somos y cómo queremos estar en el mundo. Por eso, acciones como esta cobran tanto sentido.
Queremos agradecer especialmente a la Fundación Theodora su labor admirable y necesaria. Gracias a sus Doctores Sonrisa, como la entrañable Doctora Lunarcita, consiguen algo extraordinario: transformar un día difícil en un recuerdo bonito, y una estancia complicada en un momento un poco más amable.
Nos llevamos mucho más de lo que entregamos. Nos llevamos miradas, sonrisas, emoción y la certeza de que los pequeños gestos, cuando nacen de verdad, pueden hacerse enormes.